Dirección:
Rian Johnson
Reparto:
Joseph Gordon-Levitt es Joe de joven.
Bruce Willis es Joe de mayor.
Emily Blunt.
Sinopsis:
En el año 2070 los asesinatos son actos imposibles de cometer. Existe un control exhaustivo de cada persona. Por eso, las organizaciones criminales deciden enviar a sus víctimas al pasado mediante una máquina del tiempo, para que sean ejecutadas por los loopers. Estos asesinos, eliminan a sus víctimas sin preguntar, a cambio reciben lingotes de plata y oro. El problema de este trabajo viene cuando encargan a Joe (Gordon-Levitt) eliminarse a si mismo proveniente del futuro (Bruce Willis).
El film apuesta desde su inicio, colocarnos en un mundo que nos recuerda levemente a Blade runner mezclado con Mad Max. Un mundo azotado por la pobreza, las drogas, las mafias y una nueva mutación que sufre el ser humano, la telekinesis. Sin entretenerse en las causas de porque la sociedad ha llegado hasta este punto, Rian Johnson nos presenta la vida de Joe. Un yonki asesino que no le importa en demasía su trabajo, mientras pueda permitirse el lujo de sobrevivir. Todo sigue un plan hasta que aparece su yo del futuro, una persona totalmente cambiada (y no sólo por la carencia de pelo) que ha conseguido pasar página de las drogas y del crimen y sentar cabeza con la mujer de su vida.
En principio no nos dice mucho lo que Johnson pretende trasmitirnos, sin embargo, es al transcurrir de la historia y ver como logra bloquear nuestra capacidad de adivinar el final de la cinta, cuando sentimos que Looper esconde algo asombroso. Una historia de verdad, que nos recuerda a Memento en cierta forma, pero mucho más light en su composición, mucho más suave de digerir sin que pierda un ápice de suspense. Johnson ha tumbado al mítico Nolan, nos ha ofrecido algo sin precedentes, nos ofrece la solución desde un inicio y nos da vueltas y vueltas para marearnos y conseguir engancharnos.
Las actuaciones quizás sean la parte más dispar del film. Con un Gordon-Levitt que roza la gloria y le espera un futuro increíble, le añadimos un veterano Bruce Willis que no abandona sus manías, que sigue sin saber llorar de forma convincente. Y en medio, la formidable Emily Blunt, que junto a Joseph, acapararán la atención de muchos festivales en un futuro. Analizando a Rian Johnson, el director y escritor de Looper poco puede hacer. Imprime su carácter en la cinta, no se le ve con signos de flaqueza en cuanto iluminación, ángulos, sonido,… todo perfecto si conocemos a Rian. Se aleja de estrambótico James Cameron, no rinde pleitesía al monótono de Spielberg, aunque si vemos algo de Scott. La seriedad con la que transcurre todo es propio del gran Ridley Scott. A pesar de algunas semejanzas, Johnson, al igual que otros desconocidos como Shane Black, apuntan tan buenas maneras como los protagonistas jóvenes de esta cinta.
Lo más destacado es sin lugar a dudas, la propia historia. El corazón de Looper es el de un atleta, fuerte, sin fisuras y con carácter.
Conclusión:
Sobresaliente película por historia, guión, diseño y propuesta visual. Flaquea en la diferencia de interpretaciones, en lo corto de su presupuesto, que en estos tiempos tanto daño hace al lado de monstruos como Avatar. Y quizás, lo que más desilusione a los que buscan acción es que no es Mercenarios, ni Avatar, se acerca a un thriller de suspense con Bruce Willis de por medio. Inteligente propuesta que da esperanzas a un mundo tan trillado como lo es el séptimo arte.
Nota: 8.5/10




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