martes, 13 de marzo de 2012

Critícame a 8mm: Intocable.


El derecho a la eutanasia es uno de los derechos elementales de la moral y ética humana que lleva arraigada al sentido común desde que el ser humano tiene uso de razón. Toda persona que ha vivido en sus carnes una situación de precariedad biopsicosociocultural comprende a lo que me refiero. El derecho a la eutanasia no es como lo maquilla la derecha europea, no es consentir que cualquier persona decida prescindir del derecho a vivir, porque si, vivir es un derecho, no una obligación. Para que se pueda practicar la eutanasia, tal y como está recogida en los pertinentes reglamentos, la persona tiene que reunir una serie de requisitos imprescindibles, pero no, la derecha europea sigue encerrada en un concepto irreal, al igual que sigue insistiendo con el aborto. 

Fuera de toda controversia política-social, la película que me ocupa hoy es una de esas que será odiada por el buen cinéfilo, pues en ella reside una serie de argumentos que la convierten por derecho propio, en un film digno de mención, pero por culpa del trasfondo económico que la produce, pierde toda credibilidad cineasta. 

Sinopsis: Phillipe es un aristócrata francés tetrapléjico que decide contratar a Driss, un emigrante que está cobrando el paro, como cuidador. Ambos emprenderán un viaje que abarcará temas como la amistad, el apoyo y la autocrítica e hito de superación.


El planteamiento inicial podría dar un largometraje lleno de drama, pero nos sorprende con el gran uso que se le da a grandes clichés cómicos. Sorprende porque su propuesta dramática deja paso constantemente a una comedia como pocas. Si, Intocable hace reír y mucho porque su lenguaje, educado, pero lleno de humor ácido (gracias a la notable interpretación de Omar Sy) te hará pasar dos horas muy agradables. Como historia, flaquea por varios costados, ya que, está bien darle un uso cómico, pero es imperdonable dejar escapar todas las premisas morales que plantea el director Nakache. Está carente de uso melodramático (en muchos momentos parece una comedia propia de Peter Segal - 50 primeras citas - ) y al buen degustador del cine francés, le choca esa simpleza con la que abordan esta historia.

A nivel interpretativo, tanto Sy como el conocido Cluzet bordan sus respectivos papeles. No puedo decir lo mismo de la parrilla de secundarios, que cumplen, pero poco más. Este film será, probablemente, el lanzamiento a la fama de Omar Sy, que borda grandes momentos con su carismática mirada.

En cuanto a la dirección, guión, producción y montaje, un suspenso clamoroso. Se ha desaprovechado completamente, como ya dije anteriormente, una historia que podría llegar a tambalear a los canones del cine en los que navega. Sin embargo, se queda en una cinta olvidable en unas semanas, de la cual, recordarás la sonrisa de Sy y unos cuantos chistes. La fotografía se queda en un nivel de telefilm, al igual que sonido, montaje (algunas escenas son tan trascendentales para el espectador como los créditos) y en cuanto guión adaptado, es quizás, la peor película en años, porque no saben usar los tópicos del cine, queriendo americanizar una cinta europea con freelances llenos de serrín. 


En cuanto la idea que aporta la cinta, que ha sido mi mayor decepción, decir que es una propaganda electoral de la derecha francesa. ¡Está clarísimo! Actualmente, en Francia existe dos debates preelecciones. Por un lado, el derecho a la eutanasia, donde el partido de Sarkozy defiende la abolición a este legítimo derecho. En la cinta, nos lo venden con un aristócrata tetrapléjico que tiene más dinero que Urdangarín y que puede costearse el caro tratamiento de su desdicha. Evidentemente no nos muestran la visión de uno de los tantos parados o gente de clase media, porque no podrían costearse ni 5 años del tratamiento. Fuera del terreno económico, la película no toca, ni por asomo, el marco traumático que supone estar empotrado todo el día en una cama, ya que Phillipe manifiesta que su mayor preocupación es que no tiene a quién lo ame y teme que la mujer que ama lo vea inválido, pero en ningún momento se plantea las otras tantas taras que tiene estar en su delicada situación. El otro debate que se está planteando en el país galo, es el derecho a las subvenciones públicas que se da a los emigrantes, es decir, plantearse el restringir a los emigrantes el derecho al paro. La película nos pone a un emigrante que no quiere trabajar, sino vivir de las prestaciones del gobierno (es decir, un vago) y nos maquilla que el trabajar en algo que no es lo que está preparado Driss, es algo bonito. De esa manera, te invita sutilmente, que si eres licenciado en química, trabajes toda tu vida como cajero si no encuentras un trabajo en lo tuyo… Y más allá, Intocable nos pone a un personaje prototipo de la derecha francesa sobre los emigrantes, es decir, nos dice que los emigrantes son unos caraduras que no quieren trabajar, sino vivir de las ayudas del gobierno. ¡Vaya tela! Con todo esto, sólo quiero manifestar mi desaprobación a este largometraje, que por un lado, desaprovecha una historia llena de potenciales valores artísticos y, por otro, está más que sucia por un mensaje político electoral. Estoy harto de que se quiera conquistar a la ciudadanía a través del cine. Necesitamos volver a ese cine puro, natural, que sólo pretende mostrar arte. Es por ello, que decido suspender a este largometraje, porque no vale la pena para nada. Lo más útil que he sacado ha sido usar la entrada para limpiarme el trasero.

Conclusión: artísticamente desaprovechada. Con mensaje político electoral al canto que difumina el arte que podría guardar. Interpretaciones notables en cuanto los papeles protagonistas. Valores de guión dignos para un telefilm de telecinco… Toda una decepción de Sarkozy.

Nota: 4/10




Posdata: Si tuviéramos que comparar Mar adentro con intocable en una escala del 0-10, siendo el 10 la máxima nota, Mar adentro tendría un 10 e Intocable un 0. Por todos los aspectos, artístico, argumental, dirección, producción y mensaje. A continuación, les dejo el trailer de la película española.


3 comentarios:

  1. Me quedo pues con las imágenes de Mar Adentro en mi retina. No voy a permitir que esta decepcionante película me enturbie su recuerdo... ;) Muchas gracias por la información Aarón. Nos lo das todo masticado, con análisis socio-político incluído. Eres un crack!

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    1. Evidentemente el largometraje de Amenábar y Bardem es, con muchísima diferencia, mejor película que este Intocable. De ahí que Mar adentro fuera galardonada como la mejor película de habla no inglesa en el 2004, por los Oscar’s. Quitando las odiosas comparaciones, Intocable no es mala, pues es de fácil digestión, es agradable las dos horas que estás viéndola. Es al salir de la sala, cuando empiezas a desmenuzar la cinta, como si se tratase de un filete de pescado, cuando empiezas a hallar más espinas de las que creías. Un terrible mensaje subliminal, casi directo, copa la atención de toda la cinta. No es un largometraje mediocre, insisto, pero no merece más aprobación porque es un condón político que por añadidura trae un desvalorado concepto artístico pues que sea agradable y humorística no le concede el calificativo de buen film.

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  2. Ojo, yo realizo la crítica bajo la máxima objetividad que se me concede. No quita que dicha objetividad se aleje de quién lea esta u otras tantos artículos que hago sobre películas. Visionar un largometraje trae consigo una serie de emociones que evoca en cada uno emociones que provienen de la experiencia que la vida nos ha acontecido, por ende, la visualización de cada cinta, trae consigo una subjetividad crítica. Es por ello, que puedas discernir de mi artículo, ya que tu forma de ver las películas no es la misma a como las miro yo. Eso si, insisto que Intocable no es un mal largometraje, es agradable y suave, lo que ocurre, es que veo un mal uso de una tremenda historia, tanto por el mensaje sociopolítico que nos mete como por la parte más artística.

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