El futuro es espacio,
espacio color de tierra,
color de nube,
color de agua, de aire,
espacio negro para muchos sueños,
espacio blanco para toda la nieve,
para toda la música.
Nosotros miramos al cielo, clamando a las estrellas, buscando la perfección en ellas, ilusionándonos con los sueños que aguardan. El espacio nos contempla buscando el caos que en él no halla, mirando la perfección que cada estrella busca en nosotros, observando como sus sueños se convierten en hombres y mujeres.
Atrás quedó el amor desesperado
que no tenía sitio para un beso,
hay lugar para todos en el bosque,
en la calle, en la casa,
hay sitio subterráneo y submarino,qué placer es hallar por fin,
subiendo
un planeta vacío,
grandes estrellas claras como el vodka
tan transparentes y deshabitadas,
y allí llegar con el primer teléfono
para que hablen más tarde tantos hombres
de sus enfermedades.
En cada uno de nosotros habita una estrella, para algunos será fugaz, para otros deslumbrante, para unos pocos supondrá un agujero negro para muchos, pero para todos, el reflejo del cielo nocturno, se encuentra en nosotros. Hay estrellas de cada color, las hay rojas, amarillas, blancas, negras desapercibidas en este inmenso y espacioso espacio, las hay gemelas, las hay que se aman, las hay que chocan, las hay pasionales, soñadoras, triunfadoras… las hay para todos los gustos.
Lo importante es apenas divisarse,
gritar desde una dura cordillera
y ver en la otra punta
los pies de una mujer recién llegada.
La estrella más hermosa del universo reside en la mujer que se cree más corriente porque en ella, en toda su perfección, en toda su imperfección, se esconde el secreto del universo, la definición de belleza.
Adelante, salgamos
del río sofocante
en que con otros peces navegamos
desde el alba a la noche migratoria
y ahora en este espacio descubierto
volemos a la pura soledad
juntos.






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