domingo, 22 de enero de 2012

Critícame a 8mm: Los descendientes.

Las familias son como un archipiélago de islas, conviven en el mismo océano, pero poco a poco se van distanciando una de otras porque esa es su misión. Más o menos así es como resumiría la cinta del director de “A propósito de Schimdt”, Alexander Payne. Un cineasta especialista en reflejar la conducta humana con la simplicidad de la cinta, con la ausencia de una gran atmósfera hollywoodense, con la crudeza de la conducta humana como director de orquesta.

Los descendientes nos relata la historia de un abogado con unos principios morales bien definidos, obcecado por su trabajo y la obligatoria venta de un terreno en Hawaii que marcará el porvenir de la isla, que sin quererlo le aleja de la obligación de padre. El trágico accidente de su esposa, que queda en coma tras un fatídico golpe en la cabeza, le obliga a Matthew King (George Clooney) a reconstruir su familia, compuesta por una hija de 10 años y una adolescente de 17. Lo que marcará el transcurso de esta familia serán los secretos que residen en la accidentada esposa.

El largometraje nos relata los conflictos que pueden suceder en el núcleo familiar inmediato y como el entorno social interviene en él. La asombrosa forma de describirnos los acontecimientos por parte de Payne A. nos recuerda a aquel Schimdt de Nicholson, ya que, con un humor ácido acompañado por el mayor de los dramas humanos, nos enseña las entrañas que todos tenemos y que ignoramos. ¿Qué harías si te arrepientas de algo por el cual, reside un enfado racional? Más o menos, bajo ese telón de inconformista actitud y complejidad humana, Clooney borda el papel de su vida, que no muy lejos le dejará la opción de oscarizarse. Más drama que comedia, más sinceridad que irracionalidad, más crudeza humana que idílico paraje humano, el plantel de actores, encabezados por un incombustible Clooney, nos harán llorar, emocionarnos, soltar alguna carcajada y nos harán ver lo que no queremos contemplar, que las relaciones humanas son tan complejas que pueden hacernos despreciar el concepto de sapiens que reside en cada uno de nosotros. Aunque nos deja ver la opción de que la perseverancia, los principios, la entereza y el respeto acompañado por el amor, nos pueden salvaguardar de caer en las trampas que nos tiende la vida y nos ayudará a conseguir aquellas metas que aspiramos aunque no sepamos ni queramos admitirlas.

En cuanto al concepto más cinematográfico, la cinta presenta unos planos del archipiélago caribeño preciosistas que les acompaña un clima caribeño, con tantos claroscuros como la vida humana, que encuadra perfectamente con la consecución de imágenes que Payne nos tiene acostumbrados. Bajo la falsa apariencia de cinta de culto, el abuso de planos estáticos puede llegar a aletargar al espectador, pero gracias al sublime Clooney y el resto del reparto, se escapa la correcta dirección del director, salvaguardado también por un guión tan espectacular como el reparto.

Conclusión: cinta simplista en cuanto producción, pero compleja en cuanto trama. Toca todas las facetas de las relaciones familiares e interfamiliares. Nos muestra que somos seres supremos si queremos mostrar la paciencia y el amor como armas de lucha. Un incorruptible Alexander Payne, acompañado por un inmejorable Clooney y Nat Faxon como coguionista, nos harán viajar a un lugar tenebroso a la par de asombroso del alma humana. 

Nota: 8.8/10


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